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domingo, 1 de abril de 2012

Ser liberal

Comparto esta entrada inicialmente publicada en mi otro blog Catarsis y Harakiri. Espero la disfruten, 


Aunque a muchos se les pase por alto lo cierto es que los liberales no somos un todo unitario. Existen quizás tantos modos de ver el liberalismo como liberales pueda haber y miles de matices nos separan a los unos de los otros. Sin embargo en unas difusas coordenadas que pueden abarcar como puntos extremos a Jhon Rawls y a Robert Nozick, los liberales mantenemos algunos principios básicos indivisibles de nuestro pensamiento.

Vida, libertad, propiedad y estado mínimo son los puntos cardinales del pensamiento liberal y que tienen como objetivo la defensa de los fueros del individuo frente al poder del Estado que es el detentador legal de la violencia en cualquier sociedad organizada.

Mientras que vida y libertad son derechos consustanciales al nacimiento de todo ser humano, el derecho a la propiedad es un derecho que cumple una función vital para el individuo, el protegerlo de la injerencia del poder. Pensemos por un rato en sociedades como la ex URSS o la actual Corea del Norte donde el Estado es dueño de todo. Los individuos en esas circunstancias están supeditados plenamente al Estado porque no pueden vivir fuera de él, porque el Estado lo subvenciona y lo da todo desposeyendo a los individuos de su derecho a pensar y expresarse libremente. Las personas despojadas del derecho a la propiedad más tarde o más temprano acabaran perdiendo también las otras libertades puesto que dependen para su subsistencia del gran hermano estatal.  El derecho a la propiedad es pues la primera línea de defensa de la autonomía de la vida y la libertad del individuo.

Al defender la vida, la libertad y la propiedad frente al poder, está claro que a los liberales nos interesa un Estado que infiera lo mínimo posible en la vida de los individuos, eso porque creemos que es necesario limitarlo a funciones como la administración de justicia y el mantenimiento de la ley y el orden.  Se trata de una cuestión meramente funcional; un Estado mientras más pequeño y más limitadas tenga sus funciones, menos facultades tendrá para  interferir en las vidas de sus ciudadanos.

Esta cuestión del Estado mínimo es cuestión de profundos debates para los liberales. Ningún pensamiento es estático en el tiempo y las nuevas realidades sociales y tecnológicas nos imponen adecuarnos a ella. De la forma en que se de esta adecuación van a depender los sutiles matices que separan a las diferentes escuelas del pensamiento liberal.

Aunque no lo parezca sobre todo en América Latina, los liberales no somos de derecha, tampoco somos de izquierdas como parece en USA. El liberalismo tiene muchas coincidencias sobre todo en temas sociales con los socialistas –aunque por motivos distintos- como creyentes en la responsabilidad y la libertad individual podemos estar a favor de causas como el aborto o la legalización de las drogas en determinados momentos. También estamos a favor de la división entre la iglesia y el Estado pues la religión es un tema que corresponde a la vida privada y el Estado es un ente que se remite al espacio de lo público. Lo mismo pasa con la sexualidad, a los liberales no nos  importa lo que cada quien haga con su cuerpo, mientras el ejercicio de sus derechos no choque con la libertad de otros ciudadanos.  

Algunos de esos puntos a decir verdad no son relevantes para determinar que tan liberales somos o no. Ni el aborto, ni la legalización de las drogas forman parte del leit motiv del liberalismo y si algún liberal está en desacuerdo con ello; pues no por eso deja de ser tan liberal como el que esto escribe. Aunque claro, siempre se puede dar el caso de que otro liberal que lea estas líneas acabe excomulgando de su capilla a este modesto blogger.

Por estas coincidencias con los socialistas, los conservadores nos acusan de libertinaje y estar a favor de la disolución del orden social atentando contra el bien común.  Esto no obstante no impide que liberales y conservadores hagamos causa común en determinados temas de mutuo interés. Ambas corrientes podemos encontrarnos usualmente en los temas económicos, limitar la injerencia estatal o de seguridad ciudadana.
No obstante un punto en el que es imposible estar de acuerdo con los conservadores es la idea del bien común tan cara a los comunitaristas, una idea  de la que el liberalismo desconfía al punto de considerarla una “bestia negra” conceptual.

Veras mi estimado lector, el “bien común” supone la existencia de una figura externa, unos “guardianes” del orden social que saben lo que es ese “bien común” y por tanto sus ilustradas mentes están en la capacidad de guiarnos hacia este. Que me disculpen mis amigos conservadores, pero esa idea de “Bien Común” es lo mismo que anima el núcleo del marxismo, el fascismo, el nazismo, el socialismo del siglo XXI y cuanto engendro de buenas intenciones pudo ensombrecer el siglo XX. 

Los liberales por el contrario creemos que el mejor juez de la experiencia es uno mismo y de ahí extraemos el concepto del interés común como motor del bienestar del individuo y la sociedad. El interés común nace de la agregación de los intereses de los individuos que en su búsqueda de sus propios sueños y anhelos, generan un mayor bienestar para la sociedad.
El liberalismo es ante todo una doctrina que sobre la relación entre individuo y Estado. No pretende decirle a nadie la forma en que debe vivir, sino que pretende un clima de tolerancia y respeto para que cada uno pueda buscar y alcanzar el pleno uso de sus potencialidades de acuerdo a sus propios deseos y posibilidades. Una clara reminiscencia en el orden de lo social de la manera en que funciona la mano invisible del mercado formulada por Adam Smith. 

Para lograr este clima de tolerancia, las sociedades liberales establecen el principio de la libertad ante la ley. Donde antes reinaba la desigualdad y el privilegio, el liberalismo sostiene que todos los ciudadanos son iguales ante la ley. El Estado por tanto debe garantizarles igualdad de trato, que no es lo mismo que igualdad de resultados. Somos iguales en tanto seres humanos, pero desiguales en torno en a nuestras potencialidades como individuos y es lógico que obtengamos resultados distintos.  Un físico nuclear y un literato ambos muy competentes en su rama, no dejan de ser seres humanos, pero sus ámbitos de acción son muy diferentes y los resultados  y gratificaciones que obtienen por su desempeño es del todo distinto tanto entre ellos como lo que pueden serlo, los de un trabajador, un empresario o un titiritero.

Ciertamente podemos diferenciar entre un liberalismos político, económico y social.  Conceptualmente es una solución analítica valida, no obstante la historia ha demostrado que cualquier privación de una faceta de la libertad, terminara en una privación absoluta de la misma.

Existe un tipo particular de democracia que es la democracia liberal que es la forma de gobierno que ha producido los mayores logros sociales, económicos y culturales de la historia humana. La democracia liberal, no pretende resolver todos los problemas de la vida humana, pero si brindar un marco de tolerancia, respeto, cooperación que hagan posible que la vida sea digna de ser vivida en las circunstancias más favorables para el mayor número posible de individuos. Por supuesto que tiene fallas y numerosos detractores, pero lo cierto es que con todos sus males resulta hasta la fecha la forma de gobierno más compatible con la dignidad humana inventada por el hombre.

La unión entre liberalismo y democracia ha demostrado a la fecha ser solida y bastante conveniente, pero no por ello irrevocable, pueden imaginarse distintos modelos de sociedad abierta que no se corresponda con un gobierno democrático tal y como lo conocemos.

Quien quiera encontrar en el liberalismo una respuesta a los grandes enigmas de la vida, la naturaleza humana y el universo no la encontrara.  Quien busque más serenamente un marco de referencia para vivir en paz con sus semejantes, ha encontrado el lugar adecuado. Vive y deja vivir.


Iván Budinich 

martes, 16 de marzo de 2010

Internet, la libertad y sus amenazas

Leo una nota sobre las medidas pretendidas por nuestro entrañable y querido Hugo Chávez  y sus intentos por silenciar Internet en Venezuela y me pregunto si en realidad su postura y la de otros países serán la mayor amenaza  como China, Corea del Norte, Cuba o Irán serán realmente la mayor amenaza para la libertad de en la red de redes y a decir verdad por momentos me parece que no tanto. 
Lo digo porque en primer lugar Hugo Chávez y sus amigos no tienen posibilidades reales de universalidad. El más grande entre ellos, China, se halla enfrascada en la lucha por bienestar de su pueblo y no aspira a exportar su modelo de desarrollo y valores como podría al menos en el discurso intentarlo Irán. Cuba a pesar de toda su influencia espiritual entre las izquierdas, no es un modelo de desarrollo viable al igual que Corea del Norte y Venezuela depende de su mono producción petrolera para viabilizar el socialismo del siglo XXI. 
No son algo por lo que debamos preocuparnos intensamente. La razón de nuestras fiebres está más cercana, su guadaña está bien afilada y bien cercana esperando asestarnos el golpe que mutilara la neutralidad de la red y los derechos digitales.
Me refiero a la industria cultural y su pretensión de extender los derechos de propiedad intelectual hacia el infinito y más allá si es que pueden y los estados que le colaboran en ello amablemente. 
En nombre de los derechos de la propiedad y de la libertad de empresa la industria cultural pretende hoy en el mundo y por los siglos de los siglos amen recortar los derechos civiles y su ejercicio en Internet. Un claro ejemplo es el proyecto de ley de economía sustentable en España que tanto repudio ha ocasionado en el ciberespacio y que pretende crear una suerte de policía cultural con la propiedad de cerrar webs y vigilar lo que hacemos y no hacemos en Internet. La ley de los tres avisos francesa es una muestra más de la codicia de estos lobos hambrientos.
No me malinterpreten justo y necesario es que el autor mantenga los derechos de su obra durante su vida. Ello genera el incentivo necesario para crear aunque debo decirlo Da Vinci y Miguel Angel no tuvieron derechos de propiedad intelectual y no por ello se desmotivaron de sus creaciones. Lo mismo Shakespeare y Cervantes no contaron con aquellas invenciones y vivieron, crearon y me permito imaginar que fueron felices. 
Puedo imaginarme si Sir Isaac Newton hubiera tenido derechos sobre su descubrimiento de la Ley de la Gravedad ¿Tendríamos que pagar regalías sobre cada manzana? Todo ello me lleva a considerar ciertos puntos que me han parecido interesantes mientras cavilaba sobre Internet, la libertad  y sus amenazas.

Primero. La creación intelectual no nace de la nada por generación espontanea. Nace del estado de la investigación precedente, de lo que es acerbo común del género humano y de la vida en sociedad. El creador intelectual está en deuda desde el momento mismo de su creación con la totalidad del género. Es justo que goce de lo que es su derecho pero es justo que retribuya al publico que comparte su acervo cultural pues de el se nutrió y es con su participación que este conocimiento adquiere significado. 

Segundo. El paradigma científico avanza en tanto el conocimiento puede ser compartido, discutido y criticado, de ello se desprende que toda amenaza a esta posibilidad es de por si un atentado contra el progreso de las artes y de las ciencias. Los individuos libres y sus organizaciones tienen todo el derecho de enfrentar una situación de este tipo pues genera prácticas monopólicas y apunta directamente contra el avance de la sociedad humana.

Tercero.. Los derechos de propiedad defendidos por los avatares de la industria cultural por lo general son los derechos adquiridos por las empresas culturales a precio de saldo a sus verdaderos creadores. Entonces la función principal de los derechos de propiedad intelectual de proteger los derechos de los creadores intelectuales de usufructuar del pago debido pago por su obra creativa queda simplemente desnaturalizada.

Cuarto.  La tecnología actual reduce el costo de la copia a cero. Entonces no tiene sentido imponer precios exorbitantes a aquello que simplemente no vale nada y menos impedir el derecho de copia en cuanto este no se realice con  fines comerciales sino simplemente de utilización individual o goce estético.

Quinto.Lo que esta caduco es el aun vigente sistema de derechos de propiedad intelectual rebasado por el avance tecnológico y desnaturalizado en sus pretensiones originales. Ha llegado a su fin de la misma manera en que en su debido momento llegaron a su fin de la misma forma en que su momento vieron su ocaso los derechos de propiedad vigentes en el orden feudal.

Sexto. Los derechos civiles en conflicto con cualquier otra categoría de derechos son los que deben de tener primacía en tanto son los que afectan directamente al individuo. Solo una situación que afecta directamente la supervivencia de la especie en su conjunto puede ser argüida en contra de esta norma. Internet en tanto no afecta la supervivencia de la especie y en tanto es un espacio de libre ejercicio de la libertad individual y los derechos civiles, debe permanecer libre y neutral de cualquier injerencia que afecte estas condiciones sea del Estado o de la empresa privada.

En un mundo donde las grandes corporaciones y sus intereses tienen tanto poder que superan a muchos  estados nacionales y su tiempo de vida y persecución de sus fines puede prolongarse más allá de cualquier proyecto político por autoritario y amenazador que nos parezca, la libertad si es que queremos preservarla tiene que ser entendida como amenazada desde dos frentes por el autoritarismo y por el economicismo. Olvidarlo tarde o temprano nos llevara a los límites de la esclavitud más dolorosa. La de la mente.

martes, 9 de febrero de 2010

¡El colmo! Telefonica pretende cobrar peaje en Internet

Como si su servicio de regular a deficiente fuera poca cosa y sus irregulares tarifas algo que tengamos que agradecer todos los días, en el colmo de la angurria ahora la inefable Telefónica pretende cobrar peaje a los grandes buscadores de Internet como Google y Yahoo.

Desde el punto de vista la pretensión expresada por el presidente de Telefónica, César Alierta, según la cual empresas como Google y Yahoo consumen gratuitamente los servicios de banda ancha y ello debe cambiar, es el equivalente digital de querer cobrar por el aire que se respira.

Telefónica que es una de los grandes operadores a nivel mundial y ofrece servicios de Internet y telefonía fija y celular, sobre todo en Hispanoamerica y es por eso que las declaraciones de Alierta, son una llamada de atención para nuestros países sobre las muchas maneras que esta empresa puede idear para exprimir el bolsillo a sus usuarios. Algo que por supuesto los que hemos caído en sus redes ya sabemos de antemano.

Hasta ahora la red de redes funciona como un territorio neutral donde todos los operadores compiten en igualdad de condiciones y el usuario es directamente beneficiado con esto. La propuesta de Telefónica que puede asimilarse con establecer casillas de peaje en la red, supone entre líneas la discriminación de contenidos y perjudica a los usuarios al establecer límites en su acceso a la información. Una pregunta entra en cuestión ¿Cobrara Telefónica las tasas que pretende aplicar a los buscadores de Internet como Google y Yahoo a Terra que es su propio buscador ¿Competencia desleal acaso?

Como ha señalado el periodista, Juan Varela del archiconocido blog, Periodistas21: “Sin una red abierta Internet será más parecida a la TV de pago. Se agrandará la brecha digital entre ciudadanos premium, que pagan por los mejores servicios y comunicaciones, y el resto, los grandes beneficiados por la gratuidad”.

En otras palabras la propuesta de Alierta de liquidar la neutralidad de la Internet, significa la muerte literal de esta tal y como la conocemos convirtiendo lo que pudo ser un paraíso de igualdad y libertad en un medio más a disposición del dinero.

lunes, 25 de enero de 2010

El conflicto de Google Vs China bajo la mirada de El País


Un artículo de José Reinoso en el diario, el país da cuenta del trasfondo oculto detrás del conflicto entre la corporación norteamericana Google y el gobierno chino. Pasando desde las dificultades empresariales de trabajar en un entorno donde desarrollo económico y libertades civiles, no van precisamente unidas hasta las presentes preocupaciones del gobierno norteamericano por la capacidad de ciberespionaje de parte de su socio y competidor en el plano de la hegemonía mundial como es el gobierno chino.

El hilo conductor de este análisis es la pregunta de si estamos frente al surgimiento de una nueva guerra fría. Una hipótesis que a unos nos podría parecer algo exagerada, pero que de todos modos podemos considerar como una posibilidad abierta al futuro dado el interés permanente de los norteamericanos por mantener su supremacía mundial y el enorme reto que para ello representa china.

Al igual que otros observadores, Reinoso, cree que a China no le conviene distorsionar más su propia imagen enfrentándose a una de las empresas más respetadas del sector tecnológico del mundo y de paso reenfocando la atención de la prensa mundial y los organismos de derechos humanos por su férrea censura. Y sabemos que a Google, tampoco le conviene perder tan jugoso negocio del que bing, cuyo directores ya han declarado que no piensan retirarse por ningún motivo y hasta han minimizado los argumentos de Google.Una lectura para no perderse…


Imagen: El Proyecto Matriz


domingo, 24 de enero de 2010

Baidu el rival oriental de Google



A raíz de los eventos de la saga Google Vs China, muchos hemos empezado a oir entre línea un sonido algo similar a un silbido. Se trata de Baidu, el actor principal en el mercado de búsquedas por internet de China y que controla entre el 60 y el 70% del mismo. Los crecientes rumores de la salida de Google del mercado chino le han valido una repentina subida de la cotización de sus acciones en bolsa. Un inesperado regalo para sus accionistas


Aunque ya antes de los incidentes que motivaron a la corporación Google a enfrentarse con la censura del gobierno chino, Baidu ha reducido sus previsiones para el último trimestre de 2009 y recientemente ha perdido a su CEO, Peng Ye y otros dos ejecutivos dedicados a la promoción de la empresa. Sin embargo no por ello deja de ser un rival formidable frente a Google que se ve enfrentado a adoptar de manera totalmente inusual para ellos, la posición de David frente al gigantesco Goliat, en un mercado de más de trescientos millones de cibernautas y que también se dispone a invadir el mercado japonés con una versión en ese idioma.

Esta empresa fundada en 1999 por Robin Li y Eric Xu, es hoy el segundo buscador por numero de usuarios a nivel mundial tras de Google. Su principal característica es ofrecer la búsqueda de archivos de sonido como MP3, WMA entre otros que le han valido numerosos reclamos por incentivar la práctica de la piratería musical de los que no obstante ha podido salir librada gracias a la legislación china.

En su despiadada lucha contra Yahoo (que ya salió del mercado chino), Google y Bing que son los gigantes de las búsquedas por internet, Baidu cuenta a su favor con la desconfianza china hacia lo extranjero. Un factor que será puede ser decisivo en el corto y mediano plazo pero que la pujanza de la economía china y el mayor bienestar de su población ira relativizando con el tiempo.
 
Imagen:Engadget

sábado, 5 de diciembre de 2009

Los derechos digitales y los derechos de los dinosaurios

Aunque a muchos les pueda parecer una reflexion un tanto esotérica, propia de académicos y del mundo de la gran empresa vistos como los directamente interesados, el conflicto por los derechos de la propiedad intelectual en la era de la información es materia que concierne a todo ciudadano en ejercicio de sus derechos en tanto compete a la totalidad de los ámbitos de nuestra vida intelectual, económica y hasta privada. La importancia de esta discusión en torno a esta problemática en la actualidad es cosa seria y debe ser tratado con la misma urgencia con la que abordamos un hecho tan capital como el calentamiento global.

En el trasfondo lo que tenemos es una lucha por la hegemonía entre dos paradigmas distintos. En una esquina esta la ética Hacker que es heredera de la norma académica del compartir la información y la actividad critica como condiciones necesarias para el progreso y por otro lado la concepción empresarial que privilegia la cultura del secreto como forma de preservar las propias ventajas competitivas y por ende las ganancias.
El problema en si radica en que el desarrollo actual de las tecnologías de la comunicación ha superado largamente la capacidad del industrial de nuestros días para adecuarse a la marcha de los tiempos. Por ello a través de sus lobbies, los intereses industriales en juego pretenden detener la marcha de los tiempos presionando a los gobiernos con el fin de impedir la consolidación de la cultura hacker. Por supuesto los gobiernos colaboran en aras de recuperar sus viejas formas de control e instrumentalización de la población, amenazadas frontalmente por la amplitud del desarrollo tecnológico y la ética hackeriana.
Un ejemplo muy reciente está en la presión efectuada por los grandes medios de comunicación y en vías de acatamiento por google de limitar el acceso a las noticias de los medios de comunicación a 5 noticias diarias por usuario. Si tanto les molesta a los grupos editoriales que tengamos acceso a sus contenidos por medio de la web ¿Por qué diablos no descuelgan sus ediciones digitales o las restringen ellos mismos?
En términos marxianos podríamos decir que en cuanto a la evolución de los medios de propiedad, la estructura ha superado a la superestructura. En palabras más actuales y de acuerdo a la temática en la que tratamos, el software del que disponemos es de lejos superior a las potencialidades del hardware, y la reacción de las industrias de contenido cultural limitando los derechos de propiedad equivale a la reacción de los luditas tratando de destruir las maquinas en los talleres por temor a la pérdida de sus puestos de trabajo. Estamos ante un hecho inaudito; el malestar de la globalización sufrido desde lo alto de las cumbres empresariales. Por supuesto ellos no lo sufren, nos quieren obligar a sufrirlo a los usuarios. El colmo del subsidio elevado a la enésima potencia. Ya que no entienden cómo adaptarse, pretenden omitir el cambio. Así hasta la actualidad los dinosaurios dominarían la tierra.
Ahora bien la actividad creadora merece ser adecuadamente remunerada. Aristóteles, Shakespeare, Tolstoi, Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci, Einstein y también quienes sean que hayan inventado el fuego, la agricultura, la escritura y la rueda innovaron en base a la búsqueda de la excelencia, el afán del momento, la necesidad de contestar a las preguntas que les planteaba la vida y hasta su propio ego y no acicateados por los derechos de autor y el copyright. Desde luego no discutimos las pingues ganancias que algunos de ellos obtuvieron y por supuesto sin ninguna objeción ética y moral merecieron.
Se puede argüir que el desarrollo de la creatividad en la sociedad actual depende efectivamente de enormes acopios de capital en sus diferentes etapas. La investigación científica requiere la inversión de enormes recursos económicos para dar sus frutos, la creación literaria necesita de enormes esfuerzos de marketing empresarial. La experiencia histórica sin embargo señala que cuando la información es retenida en pequeños grupos y confiscada del dominio público en favor de los mismos como ocurre en los regímenes autoritarios, el resultado deviene en contra del desarrollo del cuerpo social y por ende rebaja la fibra moral e intelectual de los individuos.
Apelando a la concepción liberal clásica sobre preeminencia de los derechos del individuo frente a todas sus amenazas, no debe existir ninguno limitación más allá de las dictan la protección de los mismos derechos en nuestros semejantes. En ese sentido es de tomas en cuenta la visión de Eduardo Villanueva, quien tomando como base el manifiesto de barropunto, escribe lo siguiente: “La Internet es un espacio de creación libre, cuya principal virtud es permitir la experimentación y la innovación desde cualquier punto y lugar. Cualquier intento de restringir la innovación es un ataque a la viabilidad misma de la innovación y la creatividad en la era digital”.
Ni los gobiernos ni los individuos pueden permitir que bajo las banderas de la libre empresa, se pretenda imponer un totalitarismo de mercado que como todos los excesos solo puede llevarnos al atraso, la corrupción y la ignorancia. Y menos aun que aquello suceda en los ámbitos de la cultura y las ciencias. Internet debe prevalecer como un espacio abierto a la imaginación y a la libre creación de sus usuarios. Lo antitético es como tener un Ferrari jalado por caballos.
En los casos en que la red sea restringida como medio, lo único que podemos y debemos ofrecer los usuarios de internet es una actitud abierta de protesta, resistencia y rebelión en todos los medios que nos faciliten los causes sociales, legales y tecnológicos disponibles. El asunto es demasiado serio para permanecer neutral.
Lo que se requiere es la emergencia de una nueva estructura de protección a los derechos de la creación intelectual en consonancia con las nuevas realidades como ya sucede de manera embrionaria en el movimiento por el software libre o incluso en algunos sectores progresistas de la propia industria discografica. Los dinosaurios tienen todo el derecho de defenderse y tratar de detener el tiempo. El derecho de los hombres es evolucionar.